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Los Misterios Dolorosos son las cinco escenas de la Pasión de Cristo: la oración en el Huerto, la flagelación, la coronación de espinas, Jesús con la Cruz a cuestas y la crucifixión y muerte. Se rezan el martes y el viernes, y también los domingos de Cuaresma.

✦ Se rezan el martes y viernes · cinco decenas, unos 15 a 20 minutos

El viernes los recibe porque es el día en que murió el Señor. El martes los reparte por la semana para que la Pasión no quede concentrada en un solo día. Para rezarlos en su día, mira el Rosario del martes y el Rosario del viernes.

◆ Cuándo se rezan los Misterios Dolorosos

Días ordinariosMartes y viernes, todo el año
Domingos de CuaresmaLos Dolorosos sustituyen a los Gloriosos todos los domingos de Cuaresma
Por qué el viernesCristo murió un viernes, y la Iglesia guarda ese día con penitencia desde los primeros siglos
Semana SantaEspecialmente apropiados el Viernes Santo, junto con el Vía Crucis
Autoridad del repartoJuan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae §38 (2002); costumbre dominica anterior a 2002
La oración en el Huerto. Andrea Mantegna, La oración en el huerto, h. 1458-1460. National Gallery, Londres. Representación del 1.º misterio doloroso del Rosario.

Andrea Mantegna, La oración en el huerto, h. 1458-1460. National Gallery, Londres.

1.º Misterio Doloroso

La oración en el Huerto — Agonia in Horto

Fruto del misterio: Que se haga la voluntad de Dios

Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní Mt 26, 36-39

Jesús pide a tres discípulos que velen y se aparta a orar. Pide que pase el cáliz, tres veces, y no se le concede. Los discípulos se duermen. Lucas añade que su sudor se hizo como gotas de sangre. Todo lo que vendrá después, los golpes, la sentencia, la Cruz, se decide aquí, en un huerto de noche, cuando nadie mira. El fruto es que se haga la voluntad de Dios.

¿Por qué la voluntad de Dios?

Getsemaní es el único lugar del Evangelio donde vemos a Cristo pedir algo y no recibirlo. Eso es exactamente lo que lo hace útil a quien reza. «No sea como yo quiero, sino como quieras tú» no es resignación ante lo inevitable: es una elección tomada mientras la huida seguía siendo posible. El Catecismo señala que en la agonía Cristo asume la voluntad humana entera y la somete libremente a la del Padre. Quien reza este misterio no pide que le quiten la copa, pide poder decir la segunda frase después de haber dicho la primera.

Fuentes: Mt 26, 36-46 · Lc 22, 44 · Catecismo 612 · Sto. Tomás, S.Th. III, q. 18, a. 6

Lugar: Basílica de la Agonía (de todas las Naciones), Getsemaní — construida en 1924 sobre la roca donde la tradición sitúa la oración.

La flagelación. Sebastiano del Piombo, La flagelación de Cristo (sobre diseño de Miguel Ángel), h. 1516-1521. San Pietro in Montorio, Roma. Representación del 2.º misterio doloroso del Rosario.

Sebastiano del Piombo, La flagelación de Cristo (sobre diseño de Miguel Ángel), h. 1516-1521. San Pietro in Montorio, Roma.

2.º Misterio Doloroso

La flagelación — Flagellatio

Fruto del misterio: Pureza

Pilato puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar Mt 27, 26

Pilato no encuentra culpa y manda azotarlo igual, con la esperanza de que baste. Es una condena a medias tomada por un hombre que sabe lo que hace. El Evangelio dedica a la escena media frase, sin describirla, y esa brevedad dice bastante. El fruto es la pureza, porque lo que aquí se maltrata es el cuerpo, y el cuerpo de Cristo tratado así es la razón por la que ningún cuerpo puede tratarse como material desechable.

¿Por qué la pureza?

La asociación es antigua y no es arbitraria. San Pablo pregunta si no sabemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, y de ahí saca una consecuencia práctica sobre cómo se usa (1 Co 6,19-20). La flagelación pone delante lo que le cuesta a Dios ese cuerpo. La pureza que se pide aquí no es escrúpulo ni desprecio de la carne, que sería exactamente el error contrario: es la convicción de que la carne vale demasiado como para gastarla. El Catecismo la sitúa entre los frutos del Espíritu, no entre las prohibiciones.

Fuentes: 1 Co 6, 19-20 · Catecismo 2337-2345 · Sto. Tomás, S.Th. II-II, q. 151

Lugar: Iglesia de la Flagelación, Jerusalén — templo franciscano en el emplazamiento tradicional, junto al comienzo de la Vía Dolorosa.

La coronación de espinas. Tiziano, Cristo coronado de espinas, h. 1542-1543. Museo del Louvre, París. Representación del 3.º misterio doloroso del Rosario.

Tiziano, Cristo coronado de espinas, h. 1542-1543. Museo del Louvre, París.

3.º Misterio Doloroso

La coronación de espinas — Coronatio Spinis

Fruto del misterio: El reinado de Cristo en nuestros corazones

Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio Mt 27, 27-29

Los soldados no se limitan a cumplir la sentencia: hacen una corona de espinas, le ponen un manto y una caña, y se arrodillan a burlarse. «Salve, rey de los judíos». La burla acierta sin querer, y el Evangelio la registra sin comentario. Es el único momento de la Pasión en que a Cristo se le llama rey en voz alta. El fruto es el reinado de Cristo en nuestros corazones.

¿Por qué el reinado de Cristo?

La ironía la vio la Iglesia desde el principio: los soldados proclaman la verdad creyendo que se burlan. Cristo es rey, y esta es su coronación, con la corona que le corresponde. Ante Pilato lo dirá él mismo: «Mi Reino no es de este mundo». Por eso el fruto se formula hacia dentro. Un reino así no se impone ni se defiende con soldados; sólo puede aceptarse, y el sitio donde se acepta es un corazón concreto. Pío XI, al instituir la fiesta de Cristo Rey, insistió en que reina primero en las inteligencias y las voluntades.

Fuentes: Mt 27, 27-31 · Jn 18, 36 · Pío XI, Quas primas (1925) · Catecismo 440

Lugar: El Pretorio, Jerusalén — Iglesia de la Flagelación, emplazamiento tradicional. El Lithostrotos se conserva bajo el convento de las Hermanas de Sión.

Jesús con la Cruz a cuestas. Rafael, La caída camino del Calvario (Lo Spasimo di Sicilia), h. 1515-1516. Museo del Prado, Madrid. Representación del 4.º misterio doloroso del Rosario.

Rafael, La caída camino del Calvario (Lo Spasimo di Sicilia), h. 1515-1516. Museo del Prado, Madrid.

4.º Misterio Doloroso

Jesús con la Cruz a cuestas — Baiulatio Crucis

Fruto del misterio: Paciencia en las pruebas

Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo Mc 15, 21-22

El camino al Calvario es corto y Jesús no puede con él. Los soldados obligan a un desconocido que volvía del campo a llevar el madero, y así Simón de Cirene entra en el Evangelio sin haberlo pedido. Las mujeres de Jerusalén lloran y él les responde que lloren por ellas. El fruto es la paciencia en las pruebas: no la de quien no siente el peso, sino la de quien lo lleva hasta el final.

¿Por qué la paciencia?

Simón de Cirene es la figura de todo el que carga con algo que no eligió. El Evangelio conserva su nombre y hasta los de sus hijos, lo que sugiere que la familia acabó siendo conocida en la Iglesia primitiva: la cruz forzada terminó en pertenencia. Santo Tomás define la paciencia como la virtud que impide que la tristeza rompa la razón, y advierte que no consiste en no sentir el dolor sino en no dejar que el dolor decida. El misterio no promete que la carga se aligere; promete compañía debajo de ella.

Fuentes: Mc 15, 21-22 · Lc 23, 27-31 · Sto. Tomás, S.Th. II-II, q. 136, a. 1 · Catecismo 618

Lugar: La Vía Dolorosa, Jerusalén — el recorrido tradicional de catorce estaciones desde el Pretorio hasta el Santo Sepulcro.

La crucifixión y muerte de Jesús. Francesco Francia o Marco Palmezzano (escuela del norte de Italia), Crucifixión con san Juan y san Jerónimo, h. 1490-1510. Representación del 5.º misterio doloroso del Rosario.

Francesco Francia o Marco Palmezzano (escuela del norte de Italia), Crucifixión con san Juan y san Jerónimo, h. 1490-1510.

5.º Misterio Doloroso

La crucifixión y muerte de Jesús — Crucifixio

Fruto del misterio: Perdón de las ofensas

Llegados al lugar llamado «La Calavera», le crucificaron allí a él Lc 23, 33-46

Lo crucifican entre dos malhechores. Desde la cruz perdona a sus verdugos, promete el paraíso a uno de los dos, entrega su madre al discípulo y el discípulo a su madre, tiene sed, y muere entregando el espíritu. Todo lo que dice desde ahí lo dice a favor de otro. El fruto es el perdón de las ofensas, porque la primera palabra desde la cruz fue exactamente eso.

¿Por qué el perdón?

«Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» se dice antes de que nadie se arrepienta, mientras el clavo aún está entrando. Ese orden es el contenido del misterio. El perdón cristiano no es la conclusión de un proceso en el que el ofensor ha reconocido su culpa: precede a todo eso y no depende de ello. El Catecismo recuerda que no está en nuestro poder no sentir la ofensa, pero sí volver el corazón hacia quien la hizo. Lo que se pide en esta decena es difícil precisamente porque no es un sentimiento sino una decisión.

Fuentes: Lc 23, 34 · Jn 19, 25-30 · Catecismo 2843-2845 · Flp 2, 8

Lugar: Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén — bajo su techo están tanto el Calvario (Gólgota) como el sepulcro de la Resurrección.

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Cómo se reza una decena

Cada decena del Rosario medita un misterio, un episodio de la vida de Jesús y de María tomado de la Escritura y de la tradición de la Iglesia. Para cada una: se anuncia el misterio, se reza un padrenuestro, diez avemarías meditando el misterio, y después el gloria y la oración de Fátima. Rezar los cinco lleva entre quince y veinte minutos. La guía completa está en cómo rezar el Rosario, y la semana entera en qué Rosario se reza hoy.

Fuentes: Los misterios del Santo Rosario (Santa Sede) · Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae (2002) · Catecismo de la Iglesia Católica

Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los Misterios Dolorosos del Rosario?

Los cinco son: la oración en el Huerto, la flagelación, la coronación de espinas, Jesús con la Cruz a cuestas y la crucifixión y muerte de Jesús. Se rezan el martes y viernes.

¿Qué días se rezan los Misterios Dolorosos?

Martes y viernes, todo el año. Los Dolorosos sustituyen a los Gloriosos todos los domingos de Cuaresma.

¿Cuáles son los frutos de los Misterios Dolorosos?

Los frutos que la tradición asocia a cada uno son: la oración en el Huerto — Que se haga la voluntad de Dios; la flagelación — Pureza; la coronación de espinas — El reinado de Cristo en nuestros corazones; Jesús con la Cruz a cuestas — Paciencia en las pruebas; la crucifixión y muerte de Jesús — Perdón de las ofensas.

¿Cuánto se tarda en rezar un juego de misterios?

Cinco decenas, entre quince y veinte minutos. Cada decena es un padrenuestro, diez avemarías meditando el misterio, un gloria y la oración de Fátima.

¿Cuál es el primer Misterio Doloroso?

El primero es la oración en el Huerto (Mt 26, 36-39). Su fruto espiritual es que se haga la voluntad de dios.

¿Puedo rezar estos misterios cualquier día?

Sí. El reparto semanal es una costumbre que ayuda, no una obligación que ate bajo pecado. Existe para que la Iglesia medite a la vez y para que en una semana se recorra la vida entera de Cristo.