Los Misterios Gloriosos son las cinco escenas de la victoria de Cristo y la gloria de su Madre: la Resurrección, la Ascensión, la venida del Espíritu Santo, la Asunción de María y su coronación. Se rezan el miércoles y el domingo.
✦ Se rezan el miércoles y domingo · cinco decenas, unos 15 a 20 minutos
El domingo los recibe porque cada domingo es una pequeña Pascua. El miércoles los repite en mitad de la semana. Para rezarlos en su día, mira el Rosario del miércoles y el Rosario del domingo.
◆ Cuándo se rezan los Misterios Gloriosos
Días ordinarios
Miércoles y domingo, todo el año
Domingos
Todos los domingos de Pascua y del Tiempo Ordinario. En Adviento y Navidad ceden a los Gozosos; en Cuaresma, a los Dolorosos
Por qué el domingo
El domingo es el día de la Resurrección, y los Gloriosos son los misterios de esa mañana
Tiempo pascual
Especialmente apropiados durante los cincuenta días de Pascua, hasta Pentecostés
Autoridad del reparto
Juan Pablo II, Rosarium Virginis Mariae §38 (2002); costumbre dominica anterior a 2002
Alonso López de Herrera, La resurrección de Cristo, principios del siglo XVII. México.
1.º Misterio Glorioso
La Resurrección — Resurrectio
Fruto del misterio: Fe
¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado Lc 24, 1-6
Las mujeres van al sepulcro de madrugada con especias, es decir, contando con un cadáver. Encuentran la piedra corrida y el sepulcro vacío, y dos hombres con vestiduras resplandecientes les hacen la pregunta que ordena todo lo demás. Nadie vio el momento. Lo que hay es un sepulcro vacío y unos encuentros. El fruto es la fe, porque desde el primer día la Resurrección se recibe por testimonio y no por evidencia.
¿Por qué la fe?
San Pablo lo dice sin suavizarlo: si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe (1 Co 15,14). Todo cuelga de aquí, y por eso el fruto de esta decena es la virtud que sostiene ese peso. El Catecismo subraya que la Resurrección es un acontecimiento históricamente atestiguado y a la vez trascendente, porque nadie asistió a él: hay testigos del Resucitado, no del momento de resucitar. La fe que se pide aquí no es un salto en el vacío sino la confianza en unos testigos que murieron sin desdecirse.
Lugar: Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén — el Edículo que cubre la tumba fue restaurado en 2016 y 2017.
Pietro Perugino, La Ascensión de Cristo, h. 1495-1498. Musée des Beaux-Arts, Lyon.
2.º Misterio Glorioso
La Ascensión — Ascensio
Fruto del misterio: Esperanza cristiana
El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios Mc 16, 19
Cuarenta días después, en el monte de los Olivos, Jesús bendice a los suyos y es llevado al cielo mientras ellos miran. Dos hombres vestidos de blanco les preguntan por qué siguen mirando arriba. La Ascensión no es una despedida: es un cambio de modo de presencia, y la orden que la acompaña es ponerse en camino. El fruto es la esperanza cristiana.
¿Por qué la esperanza?
La esperanza teologal tiene un objeto concreto, y la Ascensión es lo que lo hace concreto. Un cuerpo humano está en la gloria de Dios; eso es lo que la fiesta afirma. San León Magno predicaba que en la Ascensión la naturaleza humana fue elevada por encima de todos los cielos, y que por eso la fiesta no es de ausencia sino de promesa. Esperar, en sentido cristiano, no es desear que algo salga bien: es contar con un lugar que ya está ocupado por alguien de nuestra especie.
Lugar: Capilla de la Ascensión, monte de los Olivos, Jerusalén — pequeño santuario octogonal cruzado sobre el lugar tradicional.
Tiziano, Pentecostés, h. 1545. Santa Maria della Salute, Venecia.
3.º Misterio Glorioso
La venida del Espíritu Santo — Descensus Spiritus Sancti
Fruto del misterio: Los dones del Espíritu Santo
Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas Hch 2, 1-4
Están todos juntos en el mismo lugar, con María entre ellos, cuando llega un ruido como de viento y unas lenguas como de fuego se posan sobre cada uno. Salen a la calle y los entienden gentes de quince pueblos distintos. Los mismos que se habían encerrado por miedo predican en público esa misma mañana. El fruto son los dones del Espíritu Santo.
¿Por qué los dones?
Pentecostés es Babel al revés: allí una lengua se dispersó en muchas, aquí muchas lenguas se entienden en una. La diferencia no está en el idioma sino en quién lo mueve. El Catecismo enseña que los siete dones completan y llevan a su perfección las virtudes de quien los recibe, y que son permanentes. Por eso el fruto de esta decena no es una emoción sino una disposición estable: pedir los dones es pedir que el Espíritu tenga en uno algo con lo que trabajar el resto de la vida.
Lugar: El Cenáculo, monte Sión, Jerusalén — la tradición sitúa aquí tanto la Última Cena como Pentecostés.
Guido Reni, La Asunción de la Virgen, h. 1638-1639. Alte Pinakothek, Múnich.
4.º Misterio Glorioso
La Asunción de María — Assumptio
Fruto del misterio: Deseo del cielo
Todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque el Señor ha hecho obras grandes en mí Lc 1, 48-49
Terminado el curso de su vida en la tierra, María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Es el más callado de los veinte misterios: el Evangelio no lo cuenta, y la Iglesia lo creyó mucho antes de definirlo. Pío XII lo proclamó dogma en 1950. El fruto es el deseo del cielo, porque en María se ve ya cumplido lo que se espera para todos.
¿Por qué el deseo del cielo?
La Asunción no es un privilegio que aleje a María de nosotros sino la primera realización de lo que se promete a todos. El Catecismo lo dice así: la Asunción de la Virgen es una participación singular en la resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos. Por eso el fruto es un deseo y no una certeza cómoda. Lo que se pide en esta decena es querer de verdad el destino que se dice creer, que es una cosa bastante menos automática de lo que parece.
Lugar: Iglesia de la Dormición, monte Sión, Jerusalén — señala el lugar tradicional del tránsito de María.
Diego Velázquez, La coronación de la Virgen, h. 1635-1636. Museo del Prado, Madrid.
5.º Misterio Glorioso
La coronación de María — Coronatio Beatae Mariae Virginis
Fruto del misterio: Gracia de la perseverancia final
Una gran señal apareció en el cielo: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies Ap 12, 1
María es coronada Reina del cielo y de la tierra. Es el único de los veinte misterios que no ocurre en ningún sitio de este mundo, y el arte lo ha contado más veces que la Escritura. Velázquez lo pintó para el oratorio de la reina, y está en el Prado. El fruto es la gracia de la perseverancia final: llegar hasta el final, que es lo único que al final se pide.
¿Por qué la perseverancia final?
El Rosario termina donde termina la vida cristiana, y no es casualidad que la última decena pida precisamente eso. Santo Tomás distingue la perseverancia como virtud, que se ejercita, de la perseverancia final, que es un don y no se puede merecer: nadie asegura su propio último minuto. El Avemaría lo pide cincuenta y tres veces cada Rosario, «ahora y en la hora de nuestra muerte». Cerrar los veinte misterios con esta petición no es un final sombrío; es la petición que ya se venía haciendo en voz alta todo el tiempo.
Fuentes: Ap 12, 1 · Pío XII, Ad caeli Reginam (1954) · Sto. Tomás, S.Th. II-II, q. 137, a. 4 · Catecismo 966
Lugar: Sin lugar en la tierra. La Coronación es un misterio celestial; la Iglesia de la Dormición, en el monte Sión, guarda el final de su vida terrena.
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Cómo se reza una decena
Cada decena del Rosario medita un misterio, un episodio de la vida de Jesús y de María tomado de la Escritura y de la tradición de la Iglesia. Para cada una: se anuncia el misterio, se reza un padrenuestro, diez avemarías meditando el misterio, y después el gloria y la oración de Fátima. Rezar los cinco lleva entre quince y veinte minutos. La guía completa está en cómo rezar el Rosario, y la semana entera en qué Rosario se reza hoy.
Los cinco son: la Resurrección, la Ascensión, la venida del Espíritu Santo, la Asunción de María y la coronación de María. Se rezan el miércoles y domingo.
¿Qué días se rezan los Misterios Gloriosos?
Miércoles y domingo, todo el año. Todos los domingos de Pascua y del Tiempo Ordinario. En Adviento y Navidad ceden a los Gozosos; en Cuaresma, a los Dolorosos.
¿Cuáles son los frutos de los Misterios Gloriosos?
Los frutos que la tradición asocia a cada uno son: la Resurrección — Fe; la Ascensión — Esperanza cristiana; la venida del Espíritu Santo — Los dones del Espíritu Santo; la Asunción de María — Deseo del cielo; la coronación de María — Gracia de la perseverancia final.
¿Cuánto se tarda en rezar un juego de misterios?
Cinco decenas, entre quince y veinte minutos. Cada decena es un padrenuestro, diez avemarías meditando el misterio, un gloria y la oración de Fátima.
¿Cuál es el primer Misterio Glorioso?
El primero es la Resurrección (Lc 24, 1-6). Su fruto espiritual es fe.
¿Puedo rezar estos misterios cualquier día?
Sí. El reparto semanal es una costumbre que ayuda, no una obligación que ate bajo pecado. Existe para que la Iglesia medite a la vez y para que en una semana se recorra la vida entera de Cristo.